miércoles, 29 de septiembre de 2010

Enrique Symns: el último escritor maldito

   


Todo comenzó en Clarín en el año 1984. Enrique Symns trabajaba como colaborador del diario más polémico de esta era, cuando descubrió un secreto aberrante oculto en la máquina de café que utilizaban los empleados de la redacción. Se trataba de una droga sintética deshumanizante que alienaba el centro de lenguaje de los periodistas hasta volverlo al grado cero de la comunicación humana. Symns había visto sin querer los designios de un plan siniestro.  
Días después, tuvo un abrupto ataque de furia por culpa de una golosina que quedó atascada en la máquina expendedora, la cual destrozó a patadas, y finalmente le otorgaron una licencia debido a su frágil equilibrio emocional.
A finales de los ochenta, consolidaría el proyecto de Cerdos y Peces: la revista contracultural que acompañaría su trasmutación de doctor en Periodismo a leyenda urbana, un traje que lo incomoda un poco y que sólo viste de vez en cuando o cuando le conviene.    
La razón de esta entrevista es la publicación de En busca del asesino una novela corta que tiene como hilo conductor el inexplicable asesinato de una turista argentina en Río de Janeiro ocurrido en 1993. Symns es contratado como investigador del caso por el principal sospechoso del crimen y, de paso, retoma sus andanzas etílico-sexuales por el país carioca. 
“En busca…” es el libro de crónicas que completa la saga que comenzó allá en 2001 con la monumental El Señor de los Venenos seguida de Big Bad City en 2006.


 - En “En busca del asesino” usted dice que la única narrativa posible quizá esté en la sección policiales de los diarios. ¿Por qué?

 -  El hecho dramático más intenso que existe en los diarios está en la sección policiales. La narrativa consiste en contar eventos. Los diarios juegan con hechos virtuales: políticos, económicos y sociales. Esos no son hechos.

 -   Hablando de hechos policiales, ¿es cierto que una vez usted le disparó a una persona?

 -  Sí, pero no voy a hablar de eso. En el Señor de los Venenos conté que le había disparado a un carnicero. Y hubo otro episodio más que no te voy a contar. En mi libro, hablo de la peor clase de asesino que es el asesino compulsivo. Son los tipos que matan por la oscuridad que llevan adentro, que es una especie de fantasma. Otra cosa es el ladrón que mata. Son dos cosas distintas.


A los 14 años, Enrique se fugó de su casa y ese mismo año cayó preso. “Ahora Devoto es una buena cárcel, pero yo estuve en una época dura”, rememora. Durante su juventud coqueteó con el robo, vendió marihuana, se drogó, durmió en la comisaría o a la intemperie y visitó cada sucucho de Buenos Aires: desde el Bar Británico (siempre generoso con los vagabundos de Parque Lezama como él) hasta La Paz: mítico cafetín de artistas, revolucionarios y pistoleros de la década del sesenta. 
“A lo largo de mi vida, conocí muchas cárceles. Estuve preso en Misiones, en Devoto, en Caseros, en Río de Janeiro, en Europa, en fin. Es curioso ver como las cárceles de cada lugar adquieren las particularidades de su sociedad. En Europa, las cárceles son frías, te tratan como si fueras un teorema. En la cárcel de Río, comprendí por primera vez lo que era Brasil.” 

-¿Qué cosas perdió en la cárcel?

 - La cárcel te castiga varias veces: primero con el encierro, después te priva de tus afectos, y por último te obliga a convivir con gente que vos no querés.

 En 1971, Symns viaja a Brasil y participa de una de las primeras comunidades hippies de Latinoamérica. En los inhóspitos morros de Santa Teresa, experimenta con LSD 25 y mescalina. También  asiste como oyente a clases de Sociología en la universidad y devora la obra de Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Sören Kierkegaard, William Burroughs y George Gurdjieff.  Estas experiencias cambiarían radicalmente su manera de ver el mundo.
Viaja a Ámsterdam en 1976 (previo paso por el neuropsiquiátrico Borda “donde intentan atrincherarme la mente con adecuadas dosis de Artane y Halopidol”) y continúa su aventura psicotrópica por todo Europa. Asiste religiosamente a los conciertos de The Rolling Stones y Pink Floyd mientras que sobrevive de la venta ilegal de autos usados. También experimenta con peyote y sucumbe a los embrujos oníricos del opio.   
 Fue en España donde Symns, por primera vez, intuye su talento natural para la percepción de avezado cronista border capaz de registrar en su libreta la grotesca comedia humana de la vida convencional. Su traje de vagabundo comenzaba a desprender sus últimos jirones para dejar paso al siguiente: el de forastero.   


LA DÉCADA DORADA


Ya en Buenos Aires, Symns frecuentaría los clandestinos bares donde la pesadilla del rock comenzaba a fermentar. Trabaría amistad con Batato Berea, Tom Lupo, Luca Prodan y Miguel Abuelo, entre muchos otros reconocidos personajes del underground porteño. A lo largo de su vida, Symns había adquirido la habilidad de un versátil artista callejero, mezcla de juglar diabólico y poeta lírico. En esas circunstancias, conoció a la Negra Poli que le presentó a “un pelado bajito y patotero de ojos chispeantes que mezclaban tristeza y picardía”.
Su amistad con el Indio Solari raya en lo estrictamente mitológico aunque dejó de ser, desde hace tiempo, motivo de ostentación para los dos.
Es que Symns había descubierto en el Indio a un chamán celoso de su libertad que como él, alucinaba con satélites vigías y denunciaba al tinglado universal de sacerdotes, maestros, médicos y personas “con un Plan” que  decodificaban y retransmitían por impulsos radioeléctricos los mandatos mecanografiados del Poder. “La paranoia no significa que no te estén persiguiendo”, le confesó el Indio una vez. En sus libros, Symns relata estos encuentros trasnochados en la casa del músico en Ramos Mejía, sazonados de "cocaína y conversaciones absorbentes". 
La relación duró unos años hasta que se vio malquistada por anhelos personales y estilos de vida diferentes. Uno se convirtió en la estrella de rock más venerada de los últimos veinte años. El otro, mantuvo como pudo su revista Cerdos y Peces hasta la llegada del “menemismo”, que lo quebró económicamente y en un sentido existencial.


UN LIBRO Y UN AMOR


Un llamado de Jorge Lanata lo devolvió por un rato al escenario de la vida itinerante. La propuesta era la siguiente: acompañar a la estrella de rock más exitosa del momento en una gira por todo el interior del país. Él sería el biógrafo oficial y su viejo amigo Fito Páez, el protagonista.
El fruto de esta relación se llamó Fito Páez con Enrique Symns (1995), un libro que reconstruye la vida del artista en su propia voz y en el relato de músicos, amigos y familiares. También recopila anécdotas y entretelones de la gira Circo Beat.
En el prólogo al libro, Symns hecha mano de sus conocimientos sobre existencialismo y de su prodigioso humor gonzo para producir un manifiesto filosófico que se remonta al origen de la vida en el planeta Tierra. 


- En el prólogo del libro sobre Fito Páez así como en varios pasajes de sus libros aparece el tema de la fuga. ¿De qué nos escapamos?

 -  Ya lo dijo Ovidio: “La tristeza de irse y el dolor de volver”. Cuando emigraste, cagaste porque ya estás en fuga, ya no sos nadie. Algunos dicen que la aventura del hombre se terminó con el descubrimiento de América. La aventura de la Luna no existe, porque no hay nadie. El hombre llenó todos los espacios y los cartografió. De panteras que fuimos alguna vez, ahora sólo somos esto: una jaula de palabras.


LOS TRAJES DEL SEÑOR SYMNS


En 1998, Symns fugó a Chile en su traje de desesperado cocainómano y lo cambió por el de celebridad en ascenso. Fundó la revista The Clinic y frecuentó a hombres importantes de la sociedad y  a los siempre desesperados y locos de sus novelas.
Su paso por The Clinic y por la televisión andina le sugirieron por primera vez la idea de comenzar a explotar su propia leyenda. Antes que eso, se probó su siempre a mano traje de Performer y resolvió dar algo de  “happening” a la sociedad de Santiago, que cínicamente le volvió la espalda y lo condenó a la miseria otra vez. Un escándalo sexual que él denunció públicamente y una enemistad a muerte de loco ebrio con el ministro de Trabajo de Chile, grabada para la televisión, lo tumbaron a la lona, de donde resurgió en Buenos Aires con la idea de un nuevo traje: el de escritor maldito.
 Como periodista de Sur, El Porteño, Pan Caliente y Satiricón, así como a lo largo de toda su vida nómade, Symns mantuvo permanentes contactos con el hampa de la ciudad. Parte de ese material fue utilizado en Big Bad City, su segunda novela de 2006. “Big Bad City es el nombre de un blues de Tom Waits que en inglés tiene un significado menos literal que como lo traducimos al español –explica el novelista-. Por eso está en el idioma original. Creo que me equivoqué al volver a hablar de los Redonditos de Ricota. Para mí, lo más interesante del libro son las historias menos personales.”


 - Recuerdo que usted había entrevistado a un asesino en la cárcel que le confesó que matar representaba para él un goce supremo.  En Big Bad City, cuenta la historia del cantante de rock de Orion´s Beethoven que violaba mujeres jóvenes y se comparaba con un jugador de ruleta.  Mi pregunta es: ¿qué clase de droga es el crimen y la violación en nuestra sociedad?

-El tema de la violación viene de épocas paganas cuando en ciertas tribus se violaba a los niños de entre 9 y 12 años, mujeres y hombres sin distinción, para que lloviera. Como verás, la violación viene de épocas antiquísimas asociada a los ritos sagrados. La adicción de violar siempre es más poderosa y aparece a cada instante, casi como una guía de la sociedad. Todos los mandamientos de  Moisés pueden resumirse en uno: no matarás. Esa es la única prohibición que rige. Los demás mandamientos son sucedáneos de ése. Matar es muy difícil, pero violar es muy fácil. Si vos lees las estadísticas, el 50 por ciento de las personas violadas  tienen menos de 12 años. Y son abusados o violados por un familiar directo, por el vecino, por el cura o el maestro. El violador no se expone a tantos riesgos de caer como el asesino.

 A pesar de ser un amante incondicional de los misterios, Symns reconoce que la muerte le causa pavor. “Hace unos días murió Rodolfo Fogwill, con quien mantuve una larga relación. Yo tengo 65 años y la muerte se me acerca. Es difícil morir. No es fácil como la gente cree.”
 Sentados en el patio pulmón del centro cultural La Puerta en Abasto, Symns enciende un cigarrillo y reflexiona sobre su propio mito: “Pertenecer al under es formar parte de un campo de resistencia de las creencias donde no se respetan las leyes. Mejor dicho, no hay leyes ni saberes, ya que el saber es combatido como una forma de opresión. Ser una leyenda es una aspiración muy grande. La vida no te satisface jamás. Al contrario, te golpea cada día más”.  

 - No le pregunté nada sobre drogas y sexo. Así que me arrogo el derecho de preguntarle algo sobre el Indio Solari. 

 -   (Risas) Todo el mundo quiere hablar de lo mismo. Estoy podrido de hablar del Indio Solari. No tengo nada que decir. ¿Qué querés que te diga?

 - ¿Qué lo sedujo del Indio?

-  No lo sé. Para mí él era un genio en esa época. Tenía un drama, un dolor interior…aparte éramos muy amigos. Era uno de sus pocos amigos, porque el Indio es un hombre que vive encerrado. No le gustan las personas. Sentí mucho dolor por nuestra pelea. En la cárcel, si dos amigos se pelean, cagaron. Con el Indio fue un poco así. Pero soy conciente de que los rockeros son unos miserables, mezquinos con el dinero, nunca ayudan a sus amigos. Son gente muy despiadada. El Indio, especialmente.



Pablo Sartirana 



6 comentarios:

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  2. Muy buena nota, Pablito. Anteriormente, había pasado por alto la lectura sobre el tema del chabón de Orions. Realmente, cuando me lo contaste, no lo podía creer.
    Más allá de eso, felicitaciones por esta entrevista. Está muy pero muy buena, además porque Enrique tiene una historia de vida tremenda.
    Sin más preámbulos, un fuerte abrazo de gol

    Desde El Silencio de La Libertad, Matías

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  3. Preferentemente no postales de Symns, para sacarle ese juguito que me gusta saborear...

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  4. Gracias Maty queridooo. Abrazo de gol para vos!

    Elsa: What? Entramos a tu blog y llegamos a la conclusión de que sos groopie de Symns. De hecho, ese comentario medio perverso que nos dejaste, lo confirma completamente. ¿No te gustaría cambiar de bando y alentar para nuestro blog?

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  5. ya había leído entrevistas de symns en otro tiempo; hace a la historia.

    buena nota. cuando la encontré posteada en faybac dije "uh.. larga y fondo en colores, no la leo más". cuando la leí ni cuenta me di de lo clara y entretenida.

    un abrazo.

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  6. ¡Qué escritor pedorro, por favor!

    Con razón el país perdió el nivel ganado en las letras durante el Siglo XX: nos interesamos por un tipo como Symns.

    Para colmo, lo llaman "el último escritor maldito". No podemos seguir viviendo del pasado, muchachos. Crezcan y construyan.

    Decadente. Muy decadente.

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